FORMACIÓN
FORMACIÓN

La formación del docente, licenciado o profesor, en la
mayoría de los casos, concluye en la escolaridad al no disponer de un plan de
formación permanente. Una vez concluidos los estudios universitarios, en parte,
con carencias y vacíos el docente ingresa al ejercicio profesional o continúa
con su ejercicio docente con un conjunto de saberes dispersos, difusos,
superficiales que lo acompañan durante su desempeño; a los cuales se suman la
rutina, conformismo, condiciones adversas del medio, ausencia de programas de
formación y un abandono intelectual impidiendo su superación personal.
El concepto de formación docente debe ir más allá del
entrenamiento técnico, de una cultura transmisora y reproductiva, de una
práctica docente restringida hasta concepciones más evolucionadas y
pertinentes. En este sentido, el concepto de formación, según Flórez (1996:
112) debe satisfacer las siguientes condiciones: antropológica, teleológica y
metodológica. Se puede afirmar que la concepción de formación docente contiene
seis dimensiones fundamentales: disciplinar, meta disciplinar, pedagógica,
heurística, personal y sociocultural.
Los docentes son uno de los factores más importantes
del proceso educativo. Por ello, su calidad profesional, desempeño laboral,
compromiso con los resultados, son preocupaciones centrales.
La formación docente está asociada a las nuevas formas de concebir el conocimiento y el proceso de la ciencia en general en sus categorías de análisis más importantes. Con el propósito de que exista formación en nuestros alumnos tanto en la práctica pedagógica como en el saber pedagógico.
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